Tras un mes de julio extremadamente caluroso llega agosto con sus nieblas marinas.

En la costa gallega este fenómeno es muy habitual en el mes de agosto. No recuerdo yo un agosto sin nieblas. En la playa el agua del mar está con una temperatura estupenda y fuera notas la humedad del aire ya en forma de gotitas. Es una sensación muy agradable bañarse en el mar con niebla pero siempre sin perder la vista la orilla. No ocurre lo mismo si te pilla navegando. Es de las sensaciones más incómodas que he tenido, y no digamos si te encuentras en una zona de tráfico marítimo importante o muy cerca de la costa.

La advección es un movimiento horizontal del viento capaz de transportar energía en forma de calor, frío, salinidad o/y humedad de un lugar a otro del planeta. Cuando la advección es fría se dirige a zonas más cálidas y viceversa. Para que se forme la niebla es necesario que se conjuguen varios factores; Humedad alta, bajada de la temperatura hasta llegar a la del punto de rocío y que haya núcleos de condensación como polvo o sales marinas.

La masa de aire caliente cuando pasa por encima de la superficie del mar que está más fría la condensa y forma la niebla. El viento la empuja y la hace penetrar en las rías pero a medida que toca la tierra si esta está más caliente la va dispersando. Si te encuentras debajo de la niebla la temperatura desciende varios grados en comparación a la zona cercana en la que luce el sol,

La desaparición de la niebla suele ocurrir cuando cesa alguno de los fenómenos que la producen, Estas lenguas de niebla que entran en la ría de Vigo suelen dispersarse pronto.