Sentada en las rocas en El Freu da Porta en la Illa de San Martiño, a veces entre el griterío de las gaviotas escucho los sonetos de Urbano Lugris.  

Su pintura tan extraordinaria como su poesía definen muy bien a estas islas Atlánticas. La espuma de las olas dibujan de nuevo sus caracolas, sextantes, catalejos, mapas y sirenas.

Aquí tanscribo sus versos para quien no los conozca.

 

 TRES SONETOS DE LAS CÍES

I Tres vigilantes sombras solitarias guardan la raya de tu mar, oh Vigo; Desnudas de sí mismas, puro abrigo, vestidas de memorias legendarias.

Tres sencillas, pero extraordinarias hermanas, como un mito repetido al helénico son estremecido del mar que guarda muertos y plegarias, porque sois islas mías tan desnudas de daros a los vientos sin riberas por amor del caballo navegante, he de ceñir a vuestras frentes rudas mi corona de rosas marineras y la mejor canción de mi cuadrante.

II Un oriente de arenas y cantiles y un oeste sonoro de sirenas, olas y vientos ciñen las serenas arquitecturas, fuertes y sutiles.

Isla de San Martín, a un Sur de abriles y mayos de limones y carenas. Desancorada rotas las cadenas adelanta sus náuticos perfiles a un mar de Barandanes y Tritones, Cíes de soledad tornáis el duro pecho, firme de aliagas y granitos, y vuestros tres robustos corazones aún esperan del gran confín oscuro el renacer de los antiguos mitos.

III Dorna, mi dorna del soñar remoto adereza tus lonas y cordeles, y en una vía láctea de ronseles llévame así mi dorna hasta lo ignoto. Llévame a las arenas donde roto, olvidado de Dios y lo bajeles, un fantasma levanta estaribeles, de fucos, caracolas y pilotos. Guíame hasta esas playas, fulvo aliento, hasta su amargo litoral tristísimo, hasta sus furibundas gaviotas que rachan los velámenes del viento con su grito mortal. Un piadosísimo rezo levantaré por las derrotas!

Urbano Lugrís